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Cómo mejorar la comunicación entrenador-deportista

La comunicación entrenador–deportista es uno de los elementos más determinantes para el rendimiento y para crear un clima de entrenamiento positivo. Cuando la comunicación fluye, el deportista entrena con más seguridad, se siente acompañado y entiende mejor qué se espera de él. Y, por supuesto, el entrenador puede guiar de forma más efectiva. Estas son algunas de las claves principales para mejorar esa relación comunicativa de manera práctica.


1. Claridad: el primer paso para entenderse


La claridad es el pilar básico de una buena comunicación entrenador–deportista. Los mensajes demasiado generales (“hay que esforzarse más”, “concéntrate”, “mejora la técnica”) pueden generar más dudas que soluciones.


En cambio, las indicaciones concretas y específicas ayudan al deportista a saber exactamente qué debe ajustar. Ejemplo:


  • En vez de “sal más fuerte”, decir “en los primeros 15 segundos mantén el ritmo marcado y controla la respiración”.


Si a un mensaje claro, le añadimos un lenguaje sencillo y conciso, facilitamos la ejecución, reducimos el estrés y mejoramos el aprendizaje de los deportistas.


2. Feedback equilibrado: orientar, no solo corregir


El feedback, o devolver información al deportista, es una herramienta potentísima, pero debe estar bien dosificado. Un buen feedback tiene tres ingredientes básicos:


  1. Reconocer lo que se hace bien

  2. Señalar lo que se puede mejorar

  3. Explicar cómo hacerlo (y transmitir confianza respecto a conseguirlo)


    Un entrenador de futbol dando instrucciones a una jugadora en la banda

Este enfoque ayuda al deportista a sentirse valorado, a mantener la motivación y a aplicar los cambios sin sentirse juzgado. Además, aumenta la confianza y la percepción de progreso, dos motores clave del rendimiento.


3. Escucha activa: la base de una relación honesta


Escuchar parece sencillo, pero no siempre lo es. La escucha activa implica prestar atención real a lo que el deportista expresa, tanto verbalmente como con su lenguaje corporal.


Algunas conductas de escucha activa:


  • Mirar a los ojos.

  • No interrumpir.

  • Preguntar para aclarar: “¿Te refieres a que…?”

  • Validar emociones: “Es normal que hoy te sientas frustrado, vamos a ver cómo lo gestionamos.”


Cuando un deportista percibe que es escuchado, se muestra más abierto, más sincero y más dispuesto a colaborar.


4. Elegir bien el momento: no todas las conversaciones son iguales


Hablar en medio de una emoción intensa —un enfado, una decepción, una competición complicada— suele ser poco eficaz. A veces, la mejor estrategia es esperar unos minutos para que la activación emocional baje y el mensaje pueda ser recibido con calma.

Un entrenador de baloncesto observando y guiando a sus jugadores en la cancha

Esto no significa evitar la conversación, sino elegir un momento en el que ambas partes puedan comunicarse con claridad y con menos carga emocional. Antes de iniciar una conversación, pregúntate: ¿qué quiero transmitir? ¿es este un buen momento para que llegue al deportista lo que quiero transmitir?


5. Fomentar la confianza: el ingrediente que sostiene la relación


La confianza entre entrenador y deportista no aparece de la nada: se construye con pequeñas acciones diarias en cada entrenamiento, competición e interacción.


Algunas prácticas sencillas:


  • Revisar objetivos individuales juntos cada cierto tiempo.

  • Crear pequeños espacios de diálogo en los entrenamientos.

  • Mantener la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

  • Ser transparentes cuando algo no va bien.


    Un entrenador de natación dando instrucciones a una nadadora antes de lanzarse al agua

Una relación basada en la confianza hace que la comunicación sea más fluida, más honesta y más eficaz. Si quieres saber más sobre el fortalecimiento de la confianza, en este post encontraras lo que necesitas.


6. Errores comunes que conviene evitar


Mejorar la comunicación también implica reconocer qué suele fallar. Algunos errores frecuentes son:

  • Dar mensajes demasiado vagos o ambiguos.

  • Corregir solo lo negativo, sin reforzar lo positivo.

  • Hablar en momentos de alta tensión emocional.

  • Saturar al deportista de información.

  • Interpretar preguntas como falta de respeto.

  • Cambiar constantemente el criterio.

  • No dejar al deportista expresarse.


Evitar estos fallos mejora el clima de trabajo y reduce conflictos innecesarios.


Conclusión: comunicar mejor para rendir mejor


La comunicación entrenador-deportista es una habilidad que se entrena, igual que la técnica o la fuerza. Cuando se cuida la claridad, la escucha, el feedback y la confianza, el deportista mejora su comprensión, su motivación y su rendimiento. Y el entrenador puede guiar con más eficacia y disfrutar más del proceso.


En definitiva, una buena comunicación no solo mejora el rendimiento: mejora la relación y hace que el deporte se viva de una forma más sana y más satisfactoria.


Así que si eres entrenador/a o deportista y quieres mejorar tu comunicación con el otro/a y tus habilidades al respecto, no dudes en contactar conmigo.

 
 
 

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